-¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
-Porque nunca se come y se trabaja.
-¿Pues qué es de la cebada y de la paja?
-No me deja, mi amo, ni un bocado.
-Anda, señor, que estáis tan mal criado.,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
-Asno se es de la cuna a la mortaja.
-¿Queréislo ver? Miradlo enamorado.
-¿Es necedad amar? -No es gran prudencia.
-Metafísico estáis. -Es que no como.
-Quejáos al escudero. -No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amor, escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?
Miguel de Cervantes Saavedra

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