Para desesperar, sobran razones.
Mejor reír y no aceptar la noche,
pero se sufre al ser uno
y, aún con el coraje de lo vulnerable,
te digo: Que la paz de la autenticidad
sea la cruz de tu vida
abierta a la experiencia,
a las ilusiones,
a la ternura.
Si el mundo no es confiable,
si tus esperanzas se estrellan,
peor para la realidad,
aunque pierdas,
aunque te decepciones
por la indiferencia del reloj y de la suerte.
Si vas a terapia o a la iglesia,
al matrimonio o al grupo,
para salvarte del dolor
que requiere vivir intensamente,
automatizado por el hábito y la conveniencia
del confort y la certidumbre,
a una distancia segura de la vida
con miedo a la maravilla de los pájaros...
te cuento: a mí éstos me llegan
como la poesía del universo,
porque soy explorador y no turista,
porque la imaginación deseante
es también el origen de mi sufrimiento.
Entonces te recuerdo:
podemos volver a las cavernas,
porque si analizamos demasiado
se nos va la luna
y todo rayo de luz
debe ser perseguido.
La luz y el amor: dos soledades que se saludan
antes de volver al polvo y la sombra prestada
por la fortuna, esa arruga del tiempo.
No es fácil estar vivo y la desolación es común.
Todo se disuelve y, en los momentos brutales,
cuando el pulso del mundo nos dobla,
no deberíamos sorprendernos.
La libertad, esa fantástica y necesaria ilusión
amable frente a la crueldad,
nos permite otras esperanzas,
otros fines, otras alegrías,
otro tiempo, otra vida.
Los sensibles corremos peligro de amargura,
y debemos seguir abiertos al mundo, no resentirnos.
Hechos de tiempo, el alma se manifiesta en lágrimas y sonrisas,
en lo que hace del ser algo sagrado y delicado.
Nada de formas fijas o definidas.
Belleza, compromiso y familia animal
frente a la ansiedad de una efímera
pero significante vida.

3 comentarios:
Hermoso lo wue escribiste Dany. Gracias por compartir tu enorme sensibilidad. Abrazos
Very beautiful daniel.. And lovely.
Bello ♥️
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