La vida se va cerrando pero aún sigue abierta.
Ya no es posible abarcarlo todo y tal vez nunca lo fue.
En mi vida, que siempre fue una suerte de investigación, el miedo apareció.
Y vi una vez más la muerte que, si bien nos es común a todos, la enfrentamos solos.
La palabra acompañados ya pareciera no tener sentido tampoco en este mundo.
El miedo llegó y la confianza, la fe con el otro, se esfumó.
La libertad es un desafío constante y seductor, pero uno quería que nunca llegara el pavor.
Terror de los pequeños jueces, de la hipocresía, de la elección, de la mala fe.
Renovamos el contrato con ellos muchas veces.
Pero para ser libre tuve que abandonar el deseo de proyectarme, de posesión y seguridad.
Siempre hay secretos y yo no tengo secretos con nadie.
¡Ah, salvo la secreta estupidez! Frente a ella, una voluntad indómita.
¡Qué lindo cerrar la puerta y pasar días lejos de las miradas curiosas!
Por eso me gusta ponerme sombreros: le sientan bien al crepúsculo.
"Imbécil", le digo a cada uno de esos jueces para mis adentros.
Formamos una extraña sociedad unida por la contingencia.
¿Quiénes los han convertido en lo que son?
Por eso me siento un poco intimidado cuando salgo a la calle.
No cuando vuelo: me gustan los aviones, allí me siento tranquilo.
Pero no soy azul como el cielo y la reina es malvada. Tampoco soy un sapo encantado.
Nunca fijé residencia y ahora vuelo y bailo sin decir nada.
Nunca supe tampoco como vestirme
No fui jamás militante del suicidio.
Nadie pudo rescatarme de mi falta de sentido comercial y de interés en salir del círculo.
Yo era tímido, empecé hace mucho y esperaban todo de mí.
Ahora marcho confiado y con alegría al encuentro de la muerte.
Nadie tiene derecho a esperar una vida feliz. Es un poco ridículo.
También es ridículo no hacerlo. Hay empleadas, como la esperanza, a las que no podemos despedir.
Yo esperaba mucho. Pero preferí el sueño de lo que pudo ser a las realidades en las que no vibraba.
Y llegué por fin, ya estoy sobre la estepa.
Como los mentirosos notorios mienten siempre y sobre todo lo que pueden,
soy allí un diamante alerta,
un laberinto caído pero atento de un astro quebrado,
un huésped de una casa en peligro,
un buscador que explora este espacio lleno de impostores.
¡Qué perturbadora es la ilusión de las fiestas!

1 comentario:
gracias
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